“En Murcia hay que creer más en el bienestar y explotar menos al trabajador”

Ángel es un chico joven que trabaja de camarero. Al igual que muchas personas de este país, está perdiendo la ilusión por trabajar. En vez de intentar mejorar el negocio o crear innovación para salir de la crisis, muchas empresas han decidido reducir el sueldo a sus empleados. Este chico afirma que ya no va a trabajar con las mismas ganas que hace unos años. A pesar de todo, Ángel es un privilegiado, no hace falta recordar la cantidad de personas en edad activa que se encuentran en situación de desempleo. Esa cifra nos la sabemos de memoria. En parte, el chico se siente afortunado: “La situación ha empeorado mucho en este sector, yo diría que demasiado, pero a pesar de todo tengo trabajo”.

A menudo se ven las terrazas de los bares vacías o con apenas una o dos mesas. El que hace unos años era uno de los sectores más rentables del país se está viniendo abajo. Donde antes apenas se podía hablar por el escándalo que se formaba, ahora nos encontramos a un empleado solo mirando a la puerta, paseando por el local o leyendo el periódico para matar tiempo, como dice Ángel: “La manifestación más clara es la disminución del número de clientes. Además ahora el consumo por cliente es mucho menor”

También hay menos cantidad de productos… “La compra de abastecimientos, cada vez es menor”

Algunas empresas han decidido quitar una parte de sueldo a sus trabajadores en vez de buscar otro tipo de soluciones. No se sabe si esto a la larga puede crear algún beneficio, lo que está claro es que si hay una gran repercusión: Los trabajadores cada vez irán menos motivados y con menos gana de hacer bien a la empresa. Esto en los negocios de cara al público se traduce en una disminución de clientes inmediata.

“Me han reducido 100 euros de mi sueldo y para colmo estoy a la espera de una reducción de jornada. Mis horas de trabajo no van a ser menos, la única diferencia va a ser mi cotización”.

¿Es un agujero negro o hay alguna solución? Si todos pusieran de su parte quizás las cosas vayan a mejor, pero esto es un círculo vicioso donde la gente quiere más. No se saldrá de esta situación en dos días, pero hay que mentalizarse y aprender a vivir de manera diferente a como se hacía antes de todo esto.

“El problema es que en Murcia la gente quiere un beneficio del 300%, algo que ahora es difícil. Hay que creer más en el bienestar e intentar no explotar al máximo al trabajador”

También hay otro gran problema que no solo ha afectado a la hostelería, sino que ha revolucionado el país; la ley antitabaco, como dice el joven: “La ley antitabaco ha sido un atraso en toda regla. Después de exigir a los locales que habilitaran zonas para fumadores ahora lo prohíben rotundamente. En el caso del bar donde trabajo ya había terraza, pero el dueño del local ha tenido que comprar estufas”.

Este es solo un caso, la mayoría de los trabajadores tienen una situación parecida. Lo más triste es que en los tiempos que corren no pueden darle una patada a su jefe, ya que por muy malas que sean las condiciones que les ofrecen, tienen miedo a que lo que les espera fuera sea peor, si es que les espera algo…

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